Juicio por la muerte de Maradona: el psicólogo Carlos Díaz defendió su actuación
El profesional declaró por cuarta vez en el juicio por la muerte de Diego Maradona. Explicó su rol en la internación domiciliaria, su relación con los asistentes del exfutbolista y negó haber tenido decisiones médicas sobre el tratamiento.

En una nueva audiencia del juicio que investiga las responsabilidades médicas en la muerte de Diego Armando Maradona, el psicólogo Carlos “Charly” Díaz volvió a declarar ante los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal de San Isidro. En esta oportunidad detalló los límites de su intervención en la internación domiciliaria del exfutbolista, su vínculo con los asistentes personales y rechazó toda injerencia sobre las decisiones clínicas adoptadas por otros profesionales.
Durante la cuarta jornada de su testimonio en el proceso judicial conocido como juicio por la muerte de Diego Maradona, el psicólogo Carlos Díaz explicó ante los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón los alcances de su participación profesional en los últimos días de vida del astro. Su exposición se centró en cuatro ejes: la organización de la internación domiciliaria, su relación con los ayudantes del paciente, la función de los acompañantes terapéuticos y las comunicaciones con el equipo médico.
La internación domiciliaria y la coordinación médica
Díaz relató que, antes de su incorporación al equipo, la idea de realizar una internación domiciliaria ya estaba en evaluación por parte del neurocirujano Leopoldo Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov. Según su declaración, en esas conversaciones previas los profesionales habían analizado la posibilidad de trasladar el tratamiento de Maradona a su residencia para garantizar un entorno más controlado y preservar su recuperación.
El psicólogo indicó que, al aceptar participar del seguimiento, exigió como condición la ausencia total de alcohol y otras sustancias en el hogar. Esa medida —afirmó— era indispensable para lograr cualquier avance terapéutico. Díaz también observó que el exfutbolista atravesaba un cuadro anímico complejo, con síntomas depresivos asociados a pérdidas familiares recientes, el aislamiento derivado de la pandemia y la discontinuidad en los controles psicofarmacológicos.
El vínculo con los asistentes y las comunicaciones personales
Uno de los puntos más analizados por los jueces fue la relación del psicólogo con Maximiliano Trimarchi, asistente de Maradona y paciente suyo desde hacía tres años. El profesional explicó que, en el trabajo con personas que presentan adicciones, el vínculo terapéutico suele ser más cercano y de confianza. Negó haber influido sobre el entorno del excapitán de la Selección y aclaró que frases como “cárcel, hospital o muerte” fueron expresiones dirigidas a Trimarchi en el contexto de su propio tratamiento y nunca referidas al paciente famoso.
También se mencionó un intercambio de mensajes donde Díaz utilizó la expresión “levantar campamento”. Según precisó, esa frase aludía a la incertidumbre laboral del asistente si Maradona debía ser operado nuevamente, y no a una decisión médica o de traslado del paciente.
Los acompañantes terapéuticos y el plan de rehabilitación
Respecto del rol de los acompañantes terapéuticos, Díaz aclaró que su participación se limita a ciertos momentos del tratamiento y no implica supervisión médica. En su criterio, estos profesionales actúan como apoyo en tareas de contención y socialización, especialmente en casos con antecedentes de consumo problemático. Agregó que había recomendado que Maradona se sumara a grupos terapéuticos virtuales, pero el proceso de adaptación resultó más complejo de lo previsto.
“Mi objetivo —indicó— era ir humanizando su entorno para facilitar la integración a esas actividades. No llegué a completar esa etapa porque el tiempo fue insuficiente, pero lo esencial era garantizar un ambiente libre de alcohol, y eso se cumplió.”
Las conversaciones con el entorno y otros profesionales
El cuarto aspecto abordado en su exposición fueron las conversaciones entre Luque y Maximiliano Pomargo, otro colaborador cercano a Maradona. Díaz negó haber intervenido en las decisiones médicas y sostuvo que en los intercambios conocidos se evidenciaba cierta desconfianza del neurocirujano hacia su labor psicológica. Aun así, afirmó haber confiado plenamente en los médicos tratantes y en su criterio profesional.
En la audiencia, el psicólogo exhibió mensajes donde Pomargo le informaba a Luque que él mantenía contacto con Gianinna Maradona para proponer actividades que implicaran la participación de excompañeros del seleccionado campeón en México 1986. Según Díaz, la idea buscaba reforzar el acompañamiento emocional del paciente y conectarlo con vínculos positivos de su pasado.
Definiciones sobre la acusación de homicidio
Díaz es uno de los siete profesionales imputados por presunto homicidio con dolo eventual en este segundo debate judicial. Frente a la pregunta de su defensor sobre el supuesto “plan criminal” que sostiene la querella, respondió que su única intención fue implementar un tratamiento abstencionista para mejorar la calidad de vida del paciente. “Nunca tuve otro plan que no fuera lograr que Maradona pudiera superar el cuadro que atravesaba”, expresó en la audiencia.
Consultado por el tribunal sobre si podría haber evitado el fallecimiento, sostuvo que no tenía posibilidad de intervenir frente a un cuadro cardíaco agudo, fuera de su incumbencia profesional. “Me hubiera gustado poder hacer algo, pero no estaba en mis manos”, dijo con visible emoción.
Presencias y apoyos en la audiencia
En la sala estuvieron presentes las hijas Jana y Gianinna Maradona, así como Verónica Ojeda, madre del hijo menor del exfutbolista. También asistió el músico Ramiro Cerezo, líder de la banda Pier y paciente de Díaz, quien le expresó un respaldo público durante la jornada. La audiencia se desarrolló en un clima de respeto, aunque con fuerte atención mediática debido a la relevancia del caso.
El juicio continúa con la declaración de otros testigos y profesionales involucrados en la atención domiciliaria de Maradona, mientras la fiscalía y las querellas insisten en establecer posibles omisiones o negligencias coordinadas que habrían contribuido al fatal desenlace del 25 de noviembre de 2020.
La cobertura de la audiencia se basa en la información publicada por Clarín.
Implicancias jurídicas del juicio por la muerte de Maradona
El proceso constituye uno de los expedientes más relevantes en materia de responsabilidad médica de los últimos años en Argentina. Su desarrollo podría marcar precedentes sobre la delimitación de funciones entre profesionales de la salud mental, médicos tratantes y acompañantes terapéuticos en internaciones domiciliarias. La figura de homicidio con dolo eventual aplicada a un equipo interdisciplinario plantea además un debate doctrinario sobre la previsibilidad del resultado y el grado de control que cada integrante posee sobre la evolución clínica del paciente.
De comprobarse negligencia o falta de coordinación, las consecuencias penales podrían ir desde la inhabilitación profesional hasta penas privativas de libertad. En el plano civil, las familias también podrían reclamar indemnizaciones por mala praxis, lo que refuerza la atención que el fuero judicial mantiene sobre este juicio mediático.
Repercusiones para el ejercicio profesional y la regulación sanitaria
Más allá del desenlace, el caso impulsa la revisión de protocolos para internaciones domiciliarias, la necesidad de registros unificados y la definición de responsabilidades en equipos interdisciplinarios. Colegios profesionales y asociaciones médicas han manifestado interés en los fundamentos que emita el tribunal, ya que podrían incidir en futuras reglamentaciones o en la interpretación de la Ley de Derechos del Paciente (Ley 26.529).
Para los profesionales de la salud mental, el juicio también reaviva la discusión sobre los límites de su competencia y la importancia de documentar cada decisión terapéutica, especialmente en entornos con alta exposición mediática. El caso Maradona combina cuestiones éticas, legales y comunicacionales que exceden el ámbito deportivo y alcanzan el núcleo de la responsabilidad profesional en la atención de figuras públicas.
Consecuencias para la práctica legal y la visibilidad digital del proceso
La amplia repercusión del juicio por la muerte de Maradona tiene derivaciones directas en la gestión digital de la información judicial. El seguimiento en tiempo real de las audiencias, las filtraciones de chats y la cobertura en medios y redes sociales plantean desafíos para el respeto del debido proceso y la protección de datos personales. Desde la perspectiva del derecho penal y procesal, los abogados consultados sostienen que la transparencia mediática debe equilibrarse con la garantía de defensa y la presunción de inocencia.
En el ámbito digital, el caso también muestra cómo los procesos judiciales de alto impacto pueden influir en la percepción pública de la justicia y en la reputación de los profesionales implicados. Los portales jurídicos y medios especializados enfrentan el reto de ofrecer información verificada y contextualizada para evitar interpretaciones sesgadas.
El veredicto final, que se espera para los próximos meses, será decisivo no solo para los acusados sino también para la evolución de los estándares de responsabilidad en la práctica médica argentina.
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